
La exposición explora la obra de Marco Bizzarri, centrada en los paisajes mineros del norte de Chile. A través de recorridos repetidos, fotografías y pinturas, el artista investiga cómo la actividad extractiva transforma tanto el territorio como su atmósfera. Sus obras representan espacios industriales abandonados, polvo suspendido y estructuras en ruina, utilizando la luz y la superposición de capas para evocar memoria, tiempo y transformación. Las escaleras, elemento recurrente en la exposición, funcionan como símbolo de elevación, fragilidad e incertidumbre, sugiriendo preguntas abiertas sobre la relación entre el ser humano, el paisaje y el paso del tiempo.