
Eva Lootz es una artista pionera en el uso de materiales naturales e industriales para explorar procesos físicos, sensoriales y simbólicos. Todo ello conectando arte, lenguaje, cuerpo, ecología y ciencia. Su obra no ofrece significados cerrados. Por el contrario, invita a descubrirlos desde lo inesperado, lo fragmentario y lo no dicho, cuestionando las formas tradicionales del conocimiento.
En Lo tengo en la punta de la lengua, Eva Lootz explora los límites del lenguaje, aquello que no se puede nombrar, que se olvida o queda atrapado entre el cuerpo y la palabra. La exposición convierte el espacio en un territorio sensorial. Voces, susurros, sonidos, objetos cotidianos y materiales como la cal, el estaño, la lana o el fieltro se relacionan con órganos, prótesis y gestos para liberar el lenguaje de su función representativa.
Las obras evocan vacíos, interrupciones y fracturas del saber en un mundo saturado de información, dando forma a lo impronunciable, lo excluido y lo incomprensible. Destacan piezas como Lengua de cal y Que cada dolor diga su nombre, realizadas con cal mallorquina, un material cargado de memoria histórica y simbólica que, al agrietarse y ser atravesado por palabras, conecta cuerpo, materia y lenguaje.
La exposición propone así una experiencia poética y crítica donde el sentido no está dado, sino que emerge en lo frágil, lo inestable y lo inesperado, abriendo nuevas formas de pensar el conocimiento, el arte y lo real.